Mamá adolescente, y ahora ¿qué?

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La maternidad y la paternidad es uno de los papeles más difíciles que tenemos en la vida, pero si ese desafío llega en la adolescencia aún se complica más.

Las primeras reacciones de las chicas frente al embarazo reflejan sorpresa, incredulidad, desorientación, resentimiento, rabia y en ocasiones se entremezclan con ansiedad y miedos recurrentes. Temen el enfado y desaprobación de sus progenitores y pareja, sufren los juicios que pueden recibir de sus contextos más habituales: por ejemplo, en el ámbito escolar su embarazo y maternidad les puede causar vergüenza e incomodidad. Con su grupo de pares se encuentran con la frustración de tener que redefinir sus hábitos de ocio, siendo en algunas ocasiones incompatibles con este nuevo rol en su vida. Es de entender que añoren su vida de antes, envidien la libertad y despreocupación que puedan tener sus amigos y amigas en la etapa de la adolescencia. Se observa que la maternidad selecciona las amistades que se pueden mantener, por un lado las prioridades y preferencias no coinciden, sobre todo en lo relativo al tiempo de ocio, por el otro, se hace evidente cómo van diluyéndose las afinidades que antes las mantenían juntas.

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Las relaciones de pareja se complican cuando ninguno de los dos había planificado el embarazo o si ha sido deseado sólo por uno de los dos. Surgen dudas y decepciones, se frustran las expectativas personales y aparecen desencuentros que pueden debilitar las relaciones de pareja hasta llegar a romperlas, ocasionando así familias monoparentales donde la joven madre acaba haciéndose cargo de la maternidad en solitario.

Existen diferentes situaciones personales que pueden conllevar una maternidad adolescente, como puede ser contemplar la maternidad dentro de un proyecto de pareja, maternidad como consecuencia de pautas culturales o de problemas familiares, maternidad como efecto indeseado de una relación de pareja violenta, maternidad como una experiencia de redención vital o como causa para la consolidación de pareja. Es importante entender que cada una de las personas que atraviesa por una temprana maternidad tiene su propia historia detrás, que en ocasiones no ha sido fácil y les ha dado un rol de supervivientes y vivientes añadiéndose en esta nueva etapa el de supermamás.

Estas chicas han sido víctimas de numerosos prejuicios tanto de su entorno como de gente externa por haberse convertido en madres a tan temprana edad. Se sienten incómodas cuando se les critica, cuando se habla de ellas solo por ser madre adolescente sin tener en cuenta qué les ha llevado a tomar esta decisión o cuál es la historia que llevan a sus espaldas. En numerosas ocasiones reciben reproches de no “ser buena madre” por ser tan jóvenes.

Tomar decisiones durante la adolescencia significa sentar las bases de la propia identidad. Decidir ser madre o seguir con un embarazo no planificado implica una de las consecuencias que serán trascendentales para estas chicas e influirán en cómo la considerarán y se relacionarán con ellas sus progenitores, parejas, amigos y entorno social más amplio.

En el programa de madres jóvenes y jóvenes gestantes tienen un espacio para ellas, donde nadie juzga, señala o cuestiona. Un sitio donde se les abraza y anima a salir adelante. Un sitio donde puedan servir de ayuda y ejemplo para otras jóvenes que compartan historias similares. Aquí, además de ser madres son mujeres, adolescentes, parejas, estudiantes y trabajadoras. Les proporcionamos un lugar donde puedan aprender a explorar la mejor versión de sí mismas y sientan que son capaces de poder formar un vínculo de apego seguro con sus hijos y de esta manera poder ofrecer una mejor salud mental para ellos y una vida feliz.

Contacto: 941 123804 y 635 663703.

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