Make-IT-Safe: promoviendo el uso seguro de Internet

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La expansión y el desarrollo de Internet y las Tecnologías de la Relación, la Información y la Comunicación (TRIC)[1] ha transformado nuestra sociedad creando nuevos escenarios sociales que cambian la forma en que las relaciones se desarrollan, permitiendo al mismo tiempo un intercambio masivo de información.

A pesar de que Internet constituye una herramienta facilitadora de la comunicación y la relación entre personas, han ido en aumento los riesgos asociados a su uso, riesgos que impactan con especial intensidad sobre la infancia y la adolescencia, especialmente cuando los menores de edad no son conscientes del peligro potencial al que pueden exponerse navegando en la red o no disponen de herramientas y recursos suficientes que les permitan reconocer y hacer frente a potenciales situaciones de riesgo. Dentro de este espacio virtual, niños, niñas y adolescentes interactúan de la misma manera que en el mundo físico: participan de la construcción de vidas y círculos sociales donde buscan e intercambian información, se comunican y confían en amigos y pares, conocen e interactúan con extraños, hacen nuevos amigos, aprenden y desarrollan sistemas de valores, juegan online y desarrollan sus identidades.

En este sentido, la Convención sobre los Derechos del Niño[2] reconoce que los menores de 18 años de edad son individuos con derecho de pleno desarrollo físico, mental y social, y con derecho a expresar libremente sus opiniones.  En su artículo 13.1., señala el derecho de todos los niños/as a la libertad de expresión “ese derecho incluirá la libertad de buscar, recibir y difundir informaciones e ideas de todo tipo, sin consideración de fronteras, ya sea oralmente, por escrito o impresas, en forma artística o por cualquier otro medio elegido por el niño”. También establece que “ningún niño será objeto de injerencias arbitrarias o ilegales en su vida privada (…) ni de ataques ilegales a su honor y a su reputación” (art 16.1) y que “Los Estados Partes se comprometen a asegurar al niño la protección y el cuidado que sean necesarios para su bienestar (…)” (art.3.2).

En consecuencia, surge un escenario donde se hace necesario lograr un equilibrio entre la prevención de los riesgos a los que los menores de edad se exponen con el uso de las TRIC y el respeto a sus derechos y libertades.

Y es que la población mundial de Internet ha crecido exponencialmente siendo sus usuarios y usuarias en la actualidad 3,7 billones. Cada minuto del día se comparte una media de 527.760 fotos en Snapchat, se visualizan 4.146.600 vídeos en Youtube, se comparten 46.740 vídeos en Instagram, se producen 154.200 llamadas por Skype y se envían 15.220.700 mensajes de texto[3].

Las redes sociales, la mensajería instantánea, las líneas de chat, las plataformas de blogs y otros foros permiten a los usuarios enviar e intercambiar información personal, fotos y vídeos, construir redes de amigos y mantener altos niveles de interacción e intercambio de información sobre cada aspecto de sus vidas diarias. Esta dimensión de ubicuidad y continuidad en el contacto debe ser cuidadosamente valorada en base al impacto que pueda suponer para el desarrollo y evolución de las personas menores de edad[4].

En nuestro país, la proporción de uso de las TRIC por personas de entre 10 y 15 años es, en general, muy elevada: el número de menores de edad usuarios de Internet es del 95,2% identificándose un aumento especialmente significativo del 6,8% en los últimos 5 años en la población de menores de edad de entre 4 y 13 años.

Lo anterior ha significado, entre otros, un aumento en las oportunidades, pero también en la exposición a los riesgos online, que se ha incrementado sobre todo entre los menores de edad.

De hecho, y teniendo en cuenta los datos facilitados por el anuario estadístico del Ministerio del Interior[5], un total de 510 menores fueron víctimas de delitos de corrupción de menores y pornografía infantil en 2017. Al mismo tiempo existe un conjunto de delitos clasificados como “otros contra la libertad e indemnidad sexual” que tienen un peso significativo con 3.778 víctimas (entre los que cabe considerar que se encuentran los delitos asociados a la Explotación Sexual infantil). En el ámbito de la cibercriminalidad, las victimizaciones sexuales registradas según el grupo penal (se excluyen agresiones sexuales con/sin penetración y abusos sexuales con penetración) ascienden a un total de 975; de éstas 704 han sido víctimas menores de edad[6].

De forma concreta, el 31% de los niños y niñas reciben mensajes sexuales de algún tipo, producida en parte por la práctica de intercambiar fotografías con contenido sexual, la cual se incrementa con el aumento de la edad[7]; de acuerdo a los datos proporcionados en 2014 por el  Ministerio del Interior[8] un 25,7% de los menores de edad ha visto en los últimos 12 meses algún contenido que le ha molestado y un 12,9% de los menores de edad dicen haber sufrido algún tipo de comportamiento que le ha herido o molestado por parte de otra persona a través de Internet.

Atendiendo a lo anterior, entre las diferentes formas de violencia a que deben hacer frente niños, niñas y adolescentes en su exploración del ciberespacio, encontramos, por un lado, aquellas relacionadas con la exposición a contenidos inadecuados, como pueden ser  la exposición temprana a la pornografía, contenidos violentos o en los que se degrada a personas y/o animales, lo cual  incide directamente en el desarrollo de niños/as y jóvenes debido a su vulnerabilidad en cuanto a la influencia que puede ejercer lo que presencian y experimentan. En este caso, el fácil acceso a materiales pornográficos o contenidos inadecuados desvinculados de un contexto emocional pueden fomentar, en los jóvenes, interpretaciones erróneas en cuanto a la sexualidad, las relaciones entre hombres y mujeres, el cuidado del cuerpo y el establecimiento de vínculos afectivos[9].

Por otro lado, los niños, niñas y adolescentes también se exponen a situaciones de violencia sexual, como los materiales o imágenes de abuso sexual infantil (coloquialmente conocido como pornografía infantil). En concreto, el rango de las actividades llevadas a cabo por adultos que constituyen violencia sexual infantil online incluye a adultos que sexualmente explotan a sus propios hijos/as u otros niños/as para la producción de imágenes de abuso infantil; aquellos que descargan imágenes para su uso personal; aquellos que crean y distribuyen imágenes: y aquellos que buscan acceso a niños/as a través de la red online con la intención de abusar o explotarlos sexualmente[10].

Teniendo en cuenta lo anterior, se hace fundamental la sensibilización sobre la falta de seguridad frente a los riesgos a los que están expuestos los niños, niñas los adolescentes en la medida en que este uso sea poco informado o con insuficiente responsabilidad. Como se ha comentado en líneas anteriores, el incremento del uso y accesibilidad de las tecnologías interactivas está directamente relacionado con la proliferación de situaciones de riesgo, lo que impone, como primer paso, una toma de conciencia dirigida al uso responsable de las TRIC, sumada a la protección frente a contenidos ilegales y nocivos, y a la prevención frente a determinados riesgos.

En este contexto se ha desarrollado la iniciativa make-IT-safe, de promoción del uso seguro de Internet,  teniendo como objetivo prioritario el entrenamiento y la promoción de una navegación segura y saludable que permita a los niños, niñas y adolescentes y a sus referentes adultos (familias y profesionales del ámbito educativo formal y no formal) hacer un uso responsable de las posibilidades que ofrece el mundo digital e identificar y responder de forma protectora ante las diferentes situaciones de riesgo y/o violencia que pueden sucederles durante la navegación, con especial incidencia en las situaciones de violencia sexual.

 

Más información sobre la iniciativa disponible en: http://www.ecpat-spain.org/programas.asp?sec=7

 

[1] Puede consultarse, por ejemplo: Gabelas, J. A., Lazo, C. M. y Aranda, D. Por qué las TRIC y no las TIC. COMeIN, Revista de los Estudios de Ciencias de la Información y de la Comunicación, Número 9 (marzo de 2012), ISSN: 2014-2226. Universitat Oberta de Catalunya (UOC). http://www.uoc.edu/divulgacio/comein/es/numero09/articles/Article-Dani-Aranda.html

Y Gabelas-Barroso, J. A., Marta-Lazo, C., & Hergueta Covacho, E. (2013). El Factor R-elacional como epicentro de las prácticas culturales digitales. Educación, medios digitales y cultura de la participación. Barcelona: UOC. 1a. ed., pág, 351-372.

[2] Convención de los derechos del Niño. Disponible en: http://www.acnur.org/t3/fileadmin/scripts/doc.php?file=biblioteca/pdf/0021

[3] De acuerdo con los datos proporcionados por la empresa de software DOMO. Véase, por ejemplo, ¿Qué ocurre en Internet cada 60 segundos? [Infografía].

[4] Centro de investigaciones Inoccenti. UNICEF (2012). La seguridad de los niños en línea. Retos y estrategias mundiales. Disponible en: http://www.unicef-irc.org/publications/pdf/ict_spa.pdf

[5] Ministerio del Interior (2018). Anuario estadístico, p.188. Disponible en: http://www.interior.gob.es/documents/642317/1203602/Anuario_estadistico_2017_126150729.pdf/9947dc22-782a-4c26-b15e-3aea87081331

[6] Informe sobre Cibercriminalidad en España (2017). Disponible en: http://www.interior.gob.es/documents/10180/7146983/Estudio+Cibercriminalidad+2017.pdf/a937823d-8af5-4baa-86fa-7f085f7cac07

[7] Net Children Go Mobile (2016). Riesgos y oportunidades en Internet y uso de dispositivos móviles entre menores españoles 2010-2015. http://www.ehu.eus/documents/1370232/0/Informe+NET+CHILDREN+RED.ES+Espa%C3%B1a+2016.pdf

[8] Encuesta sobre hábitos de uso y seguridad de Internet de menores y jóvenes en España (2014). Ministerio del Interior. Disponible en: http://www.interior.gob.es/documents/10180/2563633/Encuesta+sobre+h%C3%A1bitos+de+uso+y+seguridad+de+internet+de+menores+y+j%C3%B3venes+en+Espa%C3%B1a/b88a590a-514d-49a2-9162-f58b7e2cb354

[9] Chicos.net. Programa internet segura: por una navegación e interacción responsable. Disponible en: http://www.buenosaires.gov.ar/areas/educacion/niveles/primaria/programas/aulasenred/pdf/i_s_por_una_navegacion_e_interaccion_responsable.pdf

[10] Centro de investigaciones Inoccenti. UNICEF (2012). La seguridad de los niños en línea. Retos y estrategias mundiales. Disponible en: http://www.unicef-irc.org/publications/pdf/ict_spa.pdf

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