Los Reyes juegan en Navidad

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La Navidad es un periodo cargado de arraigo a la familia, de ilusión, de creatividad y de juego con nuestros seres queridos, ¡disfrutémoslo al máximo!

Desde el proyecto de Prevención en infancia y adolescencia queremos aprovechar el mes de diciembre para hacer alusión una vez más a la importancia del juego. El juego es un derecho fundamental de los niños y niñas y así lo recoge el artículo 31 de la Convención de los Derechos del Niño: “El niño tiene derecho al esparcimiento, al juego y a participar en las actividades artísticas y culturales”.

Los Reyes Magos saben esto y es por ello que cada año vienen cargados de juguetes y de momentos en familia. Pensad en cuando éramos niños, si nos preguntaban por la Navidad, hablábamos de lo bien que nos estábamos portando para que los Reyes nos trajeran lo que habíamos pedido, enumerábamos uno por uno el contenido de cada paquete o contábamos lo rica que estaba la comida que hicieron mamá y papá el día anterior. Pero si pensamos en ello siendo adultos nos vienen imágenes de todos reunidos alrededor de una mesa jugando a las cartas, alguna travesura con nuestros hermanos o hermanas y primos o primas, las tardes en las que nos aburríamos e inventábamos algo que hacer, los días que teníamos que ayudar a nuestra abuela en la cocina o cuando reñíamos por quién quitaba la mesa.

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Éstos son sólo unos pocos ejemplos, ¡podría haber miles! y casi sin saberlo hemos guardado en nuestra memoria momentos que están cargados de todos los beneficios que proporciona el juego:

  • Es a la vez fuente de relajación y estimulación tanto para el cerebro como para el cuerpo y tanto para niños como para adultos: jugando en familia este beneficio se exprime al máximo.
  • Permite desarrollar la creatividad y la imaginación: el aburrimiento y jugar solo potencian este beneficio.
  • Nos conecta con los demás y con el mundo que nos rodea, promueve la socialización y fortalece el vínculo familiar.
  • Nos enseña cómo gestionar emociones negativas y la tolerancia a la frustración. Una mesa rodeada de muchas personas jugando a las cartas hace que disminuyan las probabilidades de ganar siempre, aumentando así la aceptación de “perder”.
  • Favorece la empatía. Te alegras por el que gana.
  • Es un medio para el aprendizaje de técnicas de resolución de conflictos, que nos ayudarán a decidir quién quita la mesa hoy y quién mañana.

 

Con todas estas características podemos crear una fórmula mágica para esta Navidad.

Navidad feliz = JUGAR con amigos + JUGAR en familia + JUGAR + ¡JUGAR!

 

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