La adolescencia, esa gran (des)conocida

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Happy Birthday!

La adolescencia es una etapa de grandes retos, tanto  para el adolescente como para las personas adultas que le rodean. Esta etapa de la vida abarca un amplio rango de edad, desde los 12 a los 24 años, más o menos cuando el cerebro se termina de formar completamente.

Existen gran cantidad de mitos sobre la adolescencia que, en muchas ocasiones, ponen barreras a la vivencia única que suponen estos años de “desorden temporal”. Pero, ¿cuáles son todos estos mitos de los que hablamos? Nosotros nos basamos en aquellos que expone Daniel J. Siegel en su libro “Tormenta cerebral”:

  • Las hormonas disparadas de los jóvenes hacen que éstos “se vuelvan locos” o “se les vaya la cabeza”. Es cierto que las hormonas aumentan durante esta fase, pero no son las que determinan lo que pasa en la adolescencia.
  • La adolescencia es un periodo de inmadurez y los jóvenes sólo necesitan madurar. Si miramos a la adolescencia con esta visión restringida, la veremos como algo que tenemos que aguantar, sobrevivir y dejar atrás. Sin embargo, la adolescencia es un periodo de adquisición de nuevos aprendizajes, de construcción de una identidad individual y de una moral y ética propia.
  • Otro mito es creer que el crecimiento durante la adolescencia requiere pasar de la dependencia de los adultos a una total independencia de ellos. Sin embargo el cambio sano hacia la madurez se hace a través de la interdependencia. Como ya se ha mencionado, el cerebro sigue en proceso de desarrollo hasta los 24 años, por lo tanto, se necesita a esa persona adulta que siga guiando al adolescente hasta completar su desarrollo.

En el programa de Intervención con jóvenes y adolescentes con problemas de adaptación familiar, personal o social, trabajamos con adolescentes de 12 a 16 años y con sus familias. Cuando los padres y madres acuden al programa en busca de ayuda nos reflejan su preocupación, su confusión y su agotamiento. El vínculo con sus hijos ha cambiado, se ha descontrolado la armonía que caracterizaba su relación familiar y se sienten incomprendidos, confusos e inseguros. Los hijos adolescentes también expresan preocupación, el foco de atención se centra en ellos y tienen sentimientos de culpabilidad, inseguridad y frustración.

En este proyecto el objetivo principal es que todos los miembros del sistema familiar, adultos y adolescentes, trabajen juntos para lograr de nuevo llegar a una armonía relacional y recuperar así la unión y la confianza familiar. Para llegar a este objetivo es necesario comprender la adolescencia.

Y vosotros, ¿cómo vivisteis vuestra adolescencia? ¿Os enfrentasteis también a alguno de estos mitos? ¿Qué figuras importantes para vosotros os acompañaron en esta etapa? Acompañemos a nuestros jóvenes en esta fase. Aceptemos su realidad del mismo modo que alguien aceptó la nuestra cuando fuimos adolescentes.

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