¿POR QUÉ ES IMPORTANTE FORTALECER LA AUTOESTIMA?

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Anteriormente hemos hablado sobre las heridas invisibles y cómo afectan nuestras vivencias y experiencias en nuestra forma de actuar, de sentir, de relacionarnos, de afrontar situaciones, etc.

Las diferentes situaciones que vivimos influyen en nosotros tanto positiva como negativamente,  haciendo que nuestra autoestima esté más alta o más baja dependiendo de nuestras experiencias y, sobre todo, de cómo las afrontamos y gestionamos.

¿Qué es la autoestima?

Es la valoración que tiene uno sobre sí mismo, ya sea positiva o negativa y viene influida por los sentimientos de pertenencia entre los iguales y en la familia, los sentimientos de cada uno sobre su capacidad para cumplir metas, los sentimientos respecto a la imagen de uno mismo, etc.

¿Cuándo se crea?

Desde que nacemos comenzamos a crear vínculos generalmente con nuestros cuidadores, dando forma a nuestra autoestima mediante sentimientos de protección y seguridad (“cuando lloro me calman”, “si tengo hambre me dan comer”, “me hacen caso”, “me quieren”, etc.). Sin embargo, cuando el ciclo no se completa y nuestros cuidadores no nos hacen caso, nos gritan, responden a nuestras mismas demandas cada vez de diferente manera, vamos creando sentimientos de inseguridad y de incertidumbre con respecto a nuestros cuidadores y a nuestro exterior.

¿Cómo se desarrolla?

A medida que crecemos vamos necesitando otro tipo de sensaciones porque buscamos ser más independientes dentro de nuestras posibilidades, queremos ampliar nuestras relaciones sociales más allá de la familia (hacemos amigos en el colegio, nos relacionamos en el parque, hablamos con los profesores…), y queremos conocer cada vez más cosas y cómo funcionan.

Con el tiempo, comenzamos a ampliar nuestro abanico mediante relaciones sociales más grandes, incorporamos la perspectiva sentimental en las relaciones sociales y comienza a aparecer la mirada afectivo-sexual. Por otro lado, los retos tanto en la escuela como en el ámbito familiar cada vez son mayores y las responsabilidades a su vez también crecen; además, comenzamos a dar importancia a la apariencia física por la presencia de cambios hormonales y físicos.

Ante esta etapa de crecimiento de la que estamos hablando llamada ADOLESCENCIA comenzamos a crear nuestra identidad, a darnos cuenta de quiénes somos y a consolidar nuestra personalidad, pero también se trata de una etapa con tantos cambios tanto físicos como emocionales que generalmente provocan un decrecimiento de nuestra autoestima.

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¿Cómo solemos actuar cuando tenemos una autoestima baja?

Normalmente, recurrimos a mecanismos de defensa para intentar autogestionar las situaciones que tanto nos afectan aunque, muchas veces, se trata de mecanismos que no curan esas heridas invisibles que tenemos sino que simplemente las cubre, haciendo que exista más probabilidad de que en el futuro se agriete y siga doliendo.

  1. RETRAIMIENTO: Alejamiento de la realidad para refugiarse dentro del mundo de las fantasías.
  2. CONTROL OMNIPOTENTE: Convicción de si uno quiere algo, lo que sea, lo puede conseguir.
  3. IDEALIZACIÓN: Necesidad de otorgar un valor o poder especial a una persona de la que se depende emocionalmente.
  4. NEGACIÓN: Rechazo de aceptar que algo ocurre.
  5. DESVALORIZACIÓN: Expresa la frustración sentida cuando la realidad desmiente la idealización.
  6. PROYECCIÓN: Proceso por medio del cual lo que está dentro se malinterpreta como procedente de fuera.
  7. ESCISIÓN: Tendencia de separar el mundo y las personas en buenos y malos.
  8. DISOCIACIÓN: Manera de desconectar de la experiencia actual para poder continuar en un momento excesivamente doloroso.
  9. RACIONALIZACIÓN: Encontrar razones que justifiquen un acto.
  10. REGRESIÓN: Proceso inconsciente por el cual el individuo volverá a formas de funcionamiento más infantiles para evitar el conflicto o el esfuerzo creado por el crecimiento y el cambio.
  11. INVERSIÓN: Transformar lo pasivo en activo; en lugar de que el individuo se sienta pasivamente objeto se convierte en el sujeto activo.
  12. SEXUALIZACIÓN: Transformar una experiencia de dolor en excitación.
  13. SUBLIMACIÓN: Encontrar una satisfacción derivada y adaptativa de aquellos impulsos que no pueden ser expresados directamente por las prohibiciones sociales.

 

¿Qué podemos hacer los cuidadores para fomentar la autoestima de nuestros hijos?

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¿Qué podemos hacer nosotros mismos para fortalecer nuestra autoestima?

  • Dedicarnos tiempo a nosotros mismos y a conocernos.
  • Proponernos objetivos pequeños que podamos hacer fácilmente y poco a poco ir aumentando la dificultad para darnos cuenta de que somos capaces de dar grandes pasos.
  • Entender la diversidad como algo que está siempre presente para dejar a un lado los estereotipos y comprender que cada persona es de una forma (tanto psicológica como físicamente).
  • Crear redes de apoyo y relaciones de confianza para divertirnos, compartir momentos y desahogarnos cuando lo necesitemos.

 Foto: Pixabay

Texto: Helena Alcalde Jiménez, alumna en prácticas de Trabajo Social

 

 

 

 

 

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