Características de intervención en APIRAPIRMAYO 51 (Copiar)

Una visión sistémica de la realidad del menor

La idea básica es comprender a la persona en su globalidad y en su entorno, es decir, en todos los sistemas de los que forma parte, con especial atención en su contexto primario, la familia.

El énfasis de la relación está puesto en las dinámicas e interacciones de los miembros de la familia y en sus procesos de comunicación. Esto descarta la idea de menor conflictivo al que hay que tratar, dirigiendo el foco a qué hace que este chico o chica se comporte de esta manera.

Por otra parte, es importante tener en cuenta otros contextos de los que forma parte el menor, ya sea la institución educativa o los propios servicios sociales, agentes a los que no hay que descartar como objeto de intervención, puesto que son determinantes en la vida de la familia.

La resiliencia

Son aquellos factores que permiten superar una situación difícil o traumática. La situación de vulnerabilidad se crea cuando existe una descompensación entre los factores de protección y los factores de riesgo. APIR pone énfasis en aquellos aspectos que pueden ayudar a un menor [una familia] a superar una situación de dificultad. La experiencia, y cada vez más los estudios, avalan que trabajar directamente sobre aspectos resilientes incide en la disminución de los factores de riesgo y hace que la persona se sienta más capaz de superar las siguientes crisis vitales.

El respeto a las personas y la confianza en sus capacidades

Muchas de las personas que acuden a nosotros vienen con sus vidas “saturadas de problemas” y el relato de sus vidas que nos llega no es el más deseable. Es posible que ya hayan acudido a otros servicios o profesionales, exponiendo en varias ocasiones su versión más débil o problemática. Entendemos que ésa es sólo una parte de su historia, no su Historia, e intentamos rescatar otras versiones que nos hablen [les hablen] de sus capacidades y sus fortalezas. Nuestra labor es ayudarles a que descubran ese potencial y lo utilicen para escribir una narración más aceptable de sí mismos.

El juego

Estos dos principios definen nuestra forma de plantear las intervenciones, pero, teniendo en cuenta que la población a la que nos dirigimos es infancia y adolescencia, se van a aplicar en el medio menos intrusivo posible, procurando la afectación mínima y la victimización secundaria. Por lo tanto, el juego y el ocio son considerados como herramientas fundamentales de intervención.

El juego es la actividad más importante de los niños, se juega para divertirse para aprender y para expresarse, es un magnífico termómetro de su salud mental y emocional.

«Puedes descubrir más de una persona en una hora de juego que en un año de conversación» (Platón).