«Adaptarse o adaptarse»

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Hoy, 20 de marzo, nos gustaría compartir una reflexión acerca de cómo SIEMPRE se puede sacar algo positivo, por pequeño que sea… SIN EMBARGO, nos queda mucho trabajo por delante para mitigar las desigualdades a las que niños, niñas y adolescentes se enfrentan cada día.

  1. ¿Las nuevas tecnologías fomentan más la desigualdad social?
  2. Los niños y niñas que quedan expuestos, por falta de medios: «Yo no puedo hacerlo, no tengo internet», «Mi familia no puede comprarme un ordenador»…
  3. ¿Cómo se le hacen llegar a este niño o niña sus derechos?

Hasta que no te ves en la situación no sabes realmente cómo afrontas las dificultades. “Adaptarse o morir”, es el título del libro de la divulgadora científica y bióloga Evelyn Segura, una frase con años de trascendencia que toma origen en los trabajos, estudios y publicaciones de un referente histórico y casi mitológico como lo es el profesor Charles Darwin.

No es otra cuestión que lo que llevamos haciendo durante millones de años desde la primera célula hasta la aparición del hombre, y es hoy cuando un cambio brusco en nuestras vidas nos pone a prueba y nos hace ver lo fuertes que somos y lo excepcionales que podemos llegar a ser.

two-girls-doing-school-works-1720186Foto de Pragyan Bezbaruah en Pexels

El pronóstico era complicado, nadie confiaba en la responsabilidad que conlleva quedarse en casa e intentar seguir con un ritmo de vida normal: trabajo, deberes, actividad física, relaciones sociales, estudio…

Sin embargo, y ante la evidente escasez de medios con la que contamos para poder afrontar una situación de confinamiento, nos hemos adaptado bastante bien. Y no solo eso, sino que hoy en día la solidaridad se ha multiplicado, el esfuerzo de todas las personas es el doble y el buen humor se contagia superando las barreras que nos ha puesto el estado de alarma en el que estamos actualmente sumergidos sin fecha de caducidad.

Me voy a centrar en lo que nos compete, pues el ámbito educativo está explorando Marte, no sabíamos si podíamos adaptarnos a ese aire ni si íbamos a soportar estar tan lejos de la tierra. Después de unos días aquí, nuestros alumnos están trabajando más que nunca, comprometidos con la situación y concienciados de que es necesario que todos pongamos nuestro granito de arena que no es para otro fin, sino que para construir nuestro propio castillo.

Desde casa se preveía una labor ardua, invariable, rutinaria, compleja y a la vez rápida. Lejos de esta previsión, estamos desarrollando la imaginación, tenemos tiempo para pensar y crear ideas, para buscar otras motivaciones, diferentes formas de trabajar, hay incluso más compromiso y predisposición, estamos aprendiendo a manejar otras herramientas, a diseñar nuevos planteamientos y el contacto, aunque no lo parezca, es más cercano.

Nos hemos liberado del estrés de ir corriendo y tenemos más tiempo para organizarnos.

adult-blur-business-close-up-239548Foto de Nguyen Nguyen en Pexels

Por otro lado, se presentan obviamente nuevas dificultades ya que si seguimos conectados es gracias al mundo tecnológico. Si bien muchas de las familias con las que trabajamos no disponen de ordenador, son los menos y por supuesto nuestro esfuerzo para que a todos les lleguen las mismas oportunidades tienen en cuenta estas circunstancias.

No hay día que estos alumnos no reciban nuestra llamada, sean atendidos y orientados. Como dice el refrán: “Querer es poder”.

Recordemos aquel niño peruano que apareció en las noticias en mayo del 2019. Sin una casa con electricidad ni agua corriente, hacía los deberes bajo la luz de una farola en mitad de la calle. Nuestros alumnos quizás no tengan un ordenador, pero sí cuentan con al menos un dispositivo móvil. Con lápiz y papel y las instrucciones adecuadas podemos diseñar un mundo que nos permita vivir en Marte tan bien como vivíamos en la Tierra, con nuestro esfuerzo y compromiso que, por supuesto es ahora mayor que antes, no dejo de pensar que el que quiere puede.

Sirviéndome de nuevo de las enseñanzas del científico más influyente de los que idearon la teoría de la evolución biológica, finalizo con una frase que podemos aplicar hoy en día y que invito a la reflexión:

No es la especie más fuerte la que sobrevive, ni la más inteligente, sino la que responde mejor al cambio.” Charles Darwin (1809-1882).

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